Tesamorelina es uno de esos temas donde los detalles importan más que los titulares. Esta página reúne los antecedentes, los mecanismos y los puntos prácticos que más se consultan.
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pseudotuberculosis. Para la transición desde un patógeno entérico a uno transmitido por pulgas, necesitó desarrollar la habilidad de sobrevivir en el intestino de estos animales y poder alcanzar altas concentraciones en la sangre de los huéspedes mamíferos. Estas características fueron obtenidas, en parte, a través de la adquisición de dos plásmidos que expresan distintos factores dependiendo de la temperatura corporal del organismo, pulga o mamífero, en el que se encuentre la bacteria. El plásmido pMT1/pFra, de 110 kilobases, codifica tanto la toxina murina de Yersinia (Ymt), necesaria para la colonización del intestino medio de la pulga, como el antígeno capsular o fracción 1 (F1), que inhibe la fagocitosis en mamíferos. Por otra parte, el plásmido pPCP1, de 9.5 kilobases, codifica una proteína activadora del plasminógeno (proteasa Pla) responsable de la actividad coagulasa y fibrinolisina dependiente de temperatura. Los orígenes de estos plásmidos son inciertos; sin embargo, aproximadamente la mitad de la secuencia de ADN del pMT1/pFra es similar a otro plásmido de la bacteria Salmonella Typhi. Al igual que otras especies del género, Y.
Fuentes: es.wikipedia.org
pestis tiene otro plásmido de aproximadamente 70 kilobases que media la expresión de factores de virulencia que previenen la producción de citocinas proinflamatorias, aumentan la resistencia a la fagocitosis y mejoran la supervivencia intracelular. Otros factores codificados por el cromosoma principal incluyen un potente lipopolisacárido y un factor de pigmentación, el locus de almacenamiento de hemina (hms), que regula la absorción de hierro y permite a la bacteria formar bloqueos en el intestino de las pulgas para incrementar la transmisión. Las muestras de Y. pestis se pueden clasificar en tres biovares dependiendo de su capacidad para fermentar el glicerol y reducir el nitrato. Se ha postulado que estos —llamados Antigua, Medievalis y Orientalis— reflejan las cepas asociadas con la primera, segunda y tercera pandemia de peste, respectivamente. Varios estudios con métodos moleculares sugieren, sin embargo, que estos biovares no se correlacionan por completo con estas relaciones filogenéticas y que, aunque Orientalis sí está asociado con la tercera pandemia, el vínculo con los otros dos es dudoso.
Fuentes: es.wikipedia.org
Hoy en día, la peste continúa siendo una amenaza en zonas de África, Asia y América, incluido el oeste de los Estados Unidos. Hasta 2007, cuando se discontinuó la declaración obligatoria, se declaraban a la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 1000 y 6000 casos anuales en 25 países. Casi el 80 % se daban en África, el 15 %, en Asia y el resto, en América. Entre 2010 y 2015 solo se comunicaron unos 500 casos anuales a la OMS. No obstante, aún existe potencial para que se den brotes, especialmente en zonas rurales de Madagascar, Uganda y la República Democrática del Congo. En 2017, se produjo una epidemia de peste neumónica en Antananarivo, capital de Madagascar, en el que se identificaron más de 2700 casos sospechosos. Aunque las cifras verdaderas de infectados probablemente fueron mucho menores, el impacto social y económico fue considerable. La enfermedad puede reaparecer en zonas donde no se habían declarado casos durante décadas, como demostraron los brotes en Argelia de 2003 y en Libia de 2009. El primer caso no importado de peste en los Estados Unidos se dio en San Francisco (California) en 1900. Inicialmente restringida a ciudades portuarias, permanece endémica en diecisiete estados entre las Grandes Llanuras y la costa del Pacífico. Se notificaron 437 casos en humanos entre 1970 y 2010 (unos diez por año), con sesenta muertes (14 % de mortalidad).
Fuentes: es.wikipedia.org
Entre 2010 y 2016 hubo entre dos y dieciséis casos anuales. Aproximadamente, el 80 % ocurren en Nuevo México, Arizona y Colorado, mientras que el 10 % se dan en California. Predomina ligeramente en varones y más de la mitad de los afectados son menores de veinte años. La incidencia es mayor en nativos americanos e hispanos, aunque en términos absolutos los blancos no hispanos son mayoría. En las zonas endémicas, los factores de riesgo son estar en contacto con roedores y sus depredadores felinos y caninos, la presencia de fuentes de cobijo y alimento para roedores en los alrededores de los hogares y posiblemente no tratar las pulgas en perros y gatos domésticos. Durante el siglo xxi, el desarrollo urbano de las zonas endémicas ha propiciado un aumento de casos en algunas áreas y un cambio de tendencia en cuanto al nivel socioeconómico de los infectados, que se ha vuelto mayor. Los viajeros con peste pueden suponer un reto diagnóstico cuando no se encuentran en zonas endémicas (peste peripatética) y pueden generar preocupación sobre un posible ataque bioterrorista.
Fuentes: es.wikipedia.org
Tesamorelina se resume aquí a partir de literatura pública: definición, contexto y los puntos que se repiten en la práctica. Información general, no consejo médico.
La investigación sobre Tesamorelina se apoya sobre todo en estudios de laboratorio y en modelos animales; los datos clínicos varían según la sustancia. Reflejamos el estado de la literatura.
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